jueves, 7 de julio de 2011

Monteverde en Madrid.
La Ruta de las Velas, Sacramental de San Isidro, Madrid.

Siempre que me pasa algo realmente emocionante tengo que dejar pasar unos cuantos días para que los sentimientos que se fijan en los pliegues de mi cerebro se asienten. Digamos que necesito tiempo para asimilarlo.

Precisamente eso es lo que me pasó hace una semana -ehem, casi dos- con una invitación muy especial. Los pervivianos a través de Marta Sanmamed me convocaron para asistir al ensayo de un espectáculo que estaban creando con motivo del doscientos aniversario de la Sacramental de San Isidro en Madrid: ruta nocturna por el cementerio con la única iluminación de millares de velas situadas en lugares estratégicos. ¡Como para no ir!

Al final de la ruta, ya completamente de noche, después de oír al rapsoda deleitarnos con la Poesía.

En España, sobre todo en ciertas partes, llevamos un retraso importante con esto del turismo funerario, parece que nos da yuyu. Podríamos pensar que es por nuestra raíz católica, cosa que no he entendido muy bien ya que se supone para un católico morir es irse al lado del señor y eso, quieran que no, tiene que ser un regocijo, pero en Italia camposantos como el de Staglieno en Génova, el Monumental de Milán o el Acatólico de Roma están dotados de rutas continuadas para mostrar hasta los que allí se acerquen la riqueza cultural y artística de sus residentes. En París Pére Lachaise es un hito importante en cualquier ruta turística (Jim Morrison aparte) y en Moscú si no te acercas a Novodevichi, no has visto nada de escultura rusa actual.

Pero regresemos a lo que aquí nos atañe. El paseo estuvo tutelado por un ilustre en cuanto a temas artísticos funerarios, Carlos Saguar Quer, que nos acompañó entre actuación y actuación de poetas, tenores, mujeres blancas inundadas de mariposas, bailarinas del silencio, violinistas, arpistas y un maestro de ceremonias, Curro Castillo, que fue alegrándonos la visita con las anécdotas que todo buen lugar enigmático debe tener.

Carlos Saguar explicando al público la magnífica escultura de G. Monteverde en el interior del panteón de la familia Gándara. 
La ruta se componía de la visita a tumbas y mausoleos estratégicos dentro del amplísimo catálogo funerario que la sacramental nos puede ofrecer: panteón de los Duques de Dènia,  panteón de los Gándara, panteón de los Guirao, la tumba de la cupletista Consuelo Bello "La Fornarina", el panteón colgante de la familia Godio, el panteón de los Marqueses de Amboage y los nichos de los doctores Mariano Benavente y Pedro Glez. Velasco (que ha pasado a la historia por fundar el Museo Antropológico de Madrid y por la leyenda que generó el embalsamamiento de su hija adolescente, a la que no dejaba dar sepultura).

Las damas de blanco en todo momento acompañándonos en el camino.
Les voy a dejar con una muestra de algunas de las maravillas que pudimos observar bien de cerca para después centrarme en la que a mí me tiene arrebatado el corazón: el ángela madrileña de Giulio Monteverde.

Parte trasera del magnífico mausoleo de los Duques de Dènia. Este panteón necesita entrada propia, créanme.
Interior del panteón de los Duqueses de Dènia con cientos de pequeñas velas, ya apagadas. ¿Ven como merece un capítulo aparte? Es una auténtica maravilla que,  si no se lo enseño un poquitín hoy, reviento. 
Detalle de la fastuosa tumba/panteón de la familia Guirao en un estado de conservación penoso. Una lástima ya que el monumento también merece una entrada propia. Es fascinante tanto en su alegoría como en su factura artística. 
Ángel decapitado guardando la tumba de La Fornarina, famosa cupletista que murió muy joven y que hoy en día ya casi nadie conoce (¿de ahí el abandono del monumento?).
Las damas de negro nos obsequiaron con la Danza del Silencio en el panteón de la familia Godio.
Uno de los cuatro ángeles que sujetan mediante gruesas cadenas el féretro de la familia Godio, aunque ellos están sepultados debajo del colosal monumento.  Aquí ya se cernía la noche sobre nosotros y aún nos quedaban un par de paradas. Para mí la más emocionante con un arpa agitando las ondas sonoras en la oscuridad. Sentimientos a flor de piel, carne de gallina y ojos vidriosos. ¡Precioso!

Emocionante a la vez que rico, ¿no les parece? ;-) Toda la ruta se compuso de instantes explosivos y verdaderamente mágicos aunque para mí -que estuve encantada en todo momento- la epifanía se dio cuando ese ser etéreo de mármol de Carrara, tan difícil de ver como divino, se mostró en todo su esplendor ante mis ojos.

Sí, la familia Gándara nos dejó ver de cerca a su ángel. Verle, fotografiarle, admirarle, adorarle... :'-D
Muchos de ustedes, que vienen aquí a entretenerse con temas cercanos a la antropología funeraria, ya sabrán quién es Giulio Monteverde, pero tal vez algún lector despistado pueda desconocer la idolatría que le profesamos los que admiramos el arte fúnebre a este piamontés que vivió hace dos siglos en Italia. El entresijo se deshace en un periquete al decirles que Monteverde es el autor del ángel más imitado, copiado y masacrado en lo que llevamos de Época Post Moderna o cómo quieran llamar a este periodo histórico que nos ha tocado vivir. Pinchen aquí. Sí, esta belleza apolínea salió del coco y de las manos del escultor italiano para decorar el panteón de la familia Oneto en el cementerio de Staglieno en Génova. De ahí su nombre: Ángela Oneto.

Nosotros en España, concretamente en Madrid, tenemos nuestra propia ángela del escultor Monteverde y les puedo asegurar que el adjetivo fascinante se queda corto cuando te plantas delante de este prodigio.

Por si fuera poco, iluminado con los candiles y las velas, recién limpito, ¡oh, preciosidad!
La ángela madrileña se muestra más femenina si cabe que la genovesa ya que deja ver perfectamente sus pechos a través de una fina túnica que también transparenta su ombligo (al igual que ocurre con su hermana mayor). Su postura es del todo delicada cruzando levemente las piernas y dejándonos ver uno de sus pies, sesgado -al igual que parte de los rizos de la cabellera- en plena contienda de la Guerra Civil Española.

Piececillo cortado.

Aprecien otro de los golpes asestados a la figura en su hermosa cabellera, así como los detalles del interior de las alas, la fíbula estrellada y uno de los brazaletes. ¿Se han fijado en la delicada postura de su mano? ¡Deslumbrante!

En la túnica podemos apreciar una decoración con estrellas de cinco puntas o flamígeras que se distribuyen a lo largo de la bordura de la misma y una única que actúa como fíbula que sujeta el vestido. El detalle de las estrellas a modo de brazalete o tatuaje alrededor de sendos brazos es simplemente exquisito.

Hmmm, si algún día me tatúo...
Interesante además observar el manto que cubre el féretro ricamente decorado en su linde, pero con motivo diferente ya que esta vez Monteverde se decanta por el ornamento floral tal vez haciendo un guiño a la simbología terrena versus celestial. Cabe destacar aquí que el ataúd sobre el que se sienta la figura está decorado con hojas de acanto lo que reafirma esta teoría cielo/tierra.

Detalle de la bordura del manto que cubre la urna y sobre la que está sentado el ángel.
Siguiendo con la inevitable comparación con la Ángela Oneto, nuestra Ángela Gándara no presenta una mirada tan sesgada y firme, más bien una triste y meditabunda expresión, como que estuviese esperando compungida mientras se pierde en el infinito.

¿Qué pensará nuestra Ángela Gándara?
Tanto en Génova como en Madrid las dos ángelas portan unas impresionantes alas que, retraídas, llegan casi hasta el suelo. Este hecho encarecería considerablemente la ejecución de ambas piezas ya que con una escultura de estas características se hace necesario tallar partiendo de un único fragmento de mármol.


Observen también la talla del féretro.
El detalle de las alas, finamente cincelado con gran detallismo, se asemeja a ratos a la figura clásica Victoria de Samotracia por su escrupuloso mimo. No en vano Giulio Monteverde comenzó su carrera escultórica en la Escuela de Varni aferrándose concienzudamente en los primeros años al clasicismo más contumaz: la corriente naturalista. Si bien hay que decir que Monteverde esculpe esta pieza en 1883, más o menos en la mitad de su vida como escultor, cuando ya había abandonado el clasicismo y se había puesto en contacto con Giovanni Costa, pintor que le introdujo por la senda del simbolismo italiano y el prerafaelismo imperante de aquellos años.

Si te pierdes entre las alas de la figura, el aspecto de la misma te hace preso de una ensoñación en la cual el ángel parece que va a echar a volar en cualquier momento.
En fin, queridos lectores, creo que me he enamorado. <3 <3 <3
Como para no enamorarse...

Pero no solo su ángela custiodia es una obra maestra ya que todo el panteón de la familia de la Gándara es un regocijo para los sentidos. Tienen una exhaustiva descripción en la propia web del cementerio. Yo les dejo con unas fotografías de las virtudes que decoran las hornacinas exteriores del edificio, obras de Oms, Tandolini y Moratilla.

Antaño hubo un ángel de bronce de Ricardo Bellver -famoso sobre todo por esculpir la preciosa figura de Luzbel que podemos contemplar en el Parque del Retiro de la capital- coronando la cúpula del mausoleo. Se perdió y fue sustituido por una cruz, pero la reunión de semejantes cúmulo  de artistas para la construcción de dicho panteón, nos hace percatarnos del increíble dispendio que tuvieron que hacer sus dueños en aquel momento para construir su lugar de reposo eterno. No insisto más, como ya les he dicho, una auténtica masterpiece del arte funerario y del arte en general.

Caridad, una de las virtudes teologales esculpida por Adamo Tandolini.
Fe, también de Tandolini.
Religión, pieza escultórica de Manuel Oms.
Esperanza, escultura obra de Felipe Moratilla.
Solo me queda dar infinitas gracias a Marta y Marieta de perVIVE por haberme hecho pasar este momento tan tan tan irrepetible, mágico y emocionante. Y también agradecer a Carlos Saguer Quer sus sabias palabras. Fan, fan, fan de este increíble maestro.

7 comentarios:

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  3. Sorprendida, agradecida, compartiendo contigo el enamoramiento que provoca Ángela.. que puedo decirte. Tanto las fotografías (nunca había visto las alas desde ese ángulo) como el artículo son de alto impacto. Tienes una sensibilidad que traspasa. Gracias por este viaje! Ir a tu lado de tumba en tumba es algo que quiero hacer muchas más veces :))

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  4. Compartido también en pervive:
    http://pervive.com/blogs/general/fuego-de-velas-en-el-cementerio/

    No me canso de ver tus fotos..

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  5. Pues muchísimas gracias, Marta, porque gracias a ti además pude hacer las fotos y el texto que ves en este post. :-D

    Fue verdaderamente alucinante. Fui a casa con no sé qué qué sé yo en el corazón y en el alma que, ay, no sé explicar con palabras. Fue un hechizo, en serio.

    Las fotos, oye, si las queréis, yo ya las tengo reveladas (digitalmente) y digamos que preparadas. Hice las que pude mientras la luz me permitió ya que no quería usar flash; se hubiera roto la magia de la iluminación nocturna con velas, aunque me quedé con buenas ganas de tirar alguna a la arpista, que fue, ufff, los pelos como escarpias se me ponen sólo con recordarlo.

    Un besazo, Marta.
    En breve (cuando termine de preparar la exposición de fotos que tengo a mediados de agosto) volveré al FB y os tendré más al día de lo que vaya publicando. ;-)

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  6. Artista! preparando expo? ya estás poniendo enlace en el fb o donde tú quieras, porque no me lo puedo perder. Además sin ti, estamos un poco plof.

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  7. Sí, Marta. El año pasado me invitaron a exponer en el centro de iniciativas turísticas de mi pueblo de origen y no dije que no. Ya estoy ultimando los detalles (o eso quiero creer). En este caso no tiene nada que ver con arte funerario, pero -parece ser que es una constante en mi carrera- si trata sobre los vacíos que existen, se dejan, aparecen... Ya os informaré, no te preocupes.

    Me gustaría tenerlo finiquitado todo para final de esta semana. Marcho hacia Francia y, si es factible, me quedaré allí a vivir (guía de Pere Lachaise, ¡genial sería, ¿eh?!). España ya no me retiene como antes. ;-) Bueno, lo que quería decir es que seguramente a final de semana tengáis noticias, supongo que FB mediante.

    Por cierto, seguro que os lo estáis pasando bomba sin mí también. Alfredo es muy divertido y fijo que Tony o Javier están continuamente dándonos noticias sobre nuestras aficiones. La verdad es que el verano es una caca, nunca hay nadie. Ay, a ver si llega pronto septiembre...

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