martes, 1 de noviembre de 2011

Paseando por una necrópolis de Cine.
Cementerio de Niembro, Concejo de Llanes, Asturias (España).

¿Saben cuál es el día del año en el que no aparecería por un cementerio ni que me matasen? Efectivamente, el día de Todos los Santos, o sea, un día como hoy. Si hay algo que me fascina de estos lugares es su intensa paz y precisamente en días como hoy la paz es lo que menos se puede conseguir en un camposanto. Por suerte me quedan los restantes 364 días para caminar por las calles vacías de las necrópolis.

Hoy les propongo un paseo virtual por uno de los cementerios más bonitos que yo haya visto. No tiene nada reseñable a nivel escultórico, ni a nivel arquitectónico (como tantos y tantos cementerios en el mundo), pero su localización al borde de una ría astur hacen de él un camposanto especialísimo, metamórfico, diferente. Miren, miren:

Con pleamar la playa de Toranda se llena de vida con bañistas, barcas y cientos de pájaros que anidan en la ensenada gobernados por la mirada sosegada de la iglesia de Nuestra Señora de los Dolores, construida por el arquitecto de José Bonaparte, Silvestre Pérez y Martínez, en 1788.
Acompañados por el deleite de las imágenes dejo a su disposición los comentarios que quieran hacer ya que se avecinan dos entradas de larga lectura y escasa observación visual en las próximas semanas. Yo me cayo. Ahora sí que sí una imagen vale más que mil palabras. 























Ah, por cierto, que se me olvidó comentarles que el Cementerio de Niembro aparece en las películas Epílogo, de Gonzalo Suárez (1984), en El Abuelo, de José Luis Garci (1998) y en la serie de Televisión Española La Señora, dirigida por Luis Mª Güell (2008). Feliz Noche de Difuntos. Feliz Día de Todos los Santos.
Cal.


4 comentarios:

  1. ¡Con estas fotos tuyas quién necesita palabras! Hermoso cementerio en un emplazamiento privilegiado y unas fotos geniales.
    Me pasa cómo a tí, hoy no es día de visitar camposantos, así que gracias por buscar un cementerio para poder pasearlo contigo en el día de todos los santos.

    ResponderEliminar
  2. Mi madre siempre me decía -mi familia en general- que con lo que me gustan los cementerios no entendía como el día de Todos los Santos no quería aparecer por allí ni en pintura... Solo he ido los últimos años y por obligación (mi madre está malita, ya sabes).

    Hoy los camposantos no han sido camposantos, han sido un circo. Y ojo, que en cierta medida me hacen gracia los rituales en honor a los muertos (sobre todo el turco que consiste en ir a llevarles leche y perfumes mientras se organiza una animada merendola en torno al túmulo), pero tanto llanto y tanto dolor por demostrar en un día no me gustan nada. Yo me acuerdo de mi padre todos los días del año, vaya o no a visitarle al cementerio.

    Uy, qué parrafada me ha salido.

    Gracias por tus halagos, Lilith. Era fácil fotografiar un lugar tan bonito y singular. ;-D

    ResponderEliminar
  3. Ha sido un privilegio pasear de tu mano por este cementerio tan bonito, que, aunque como tu dices sin tener obras escultóricas es una preciosidad por el lugar dónde está. Al igual que tu a mi nunca me encontraran en un cementerio en estas fechas...Desgraciadamente tengo familiares a los que "visitar", pero nunca en estos días.
    Espero impaciente tu próxima entrada.
    Un abrazo guapa.

    ResponderEliminar
  4. Yo también tengo familiares, Mar, y ese día, mientras pueda, no voy a verlos. ¡Me acuerdo de ellos tooodos los días, independientemente de la fecha que marque el calendario!

    Gracias por los halagos. La próxima entrada ya está escrita y fotografiada. El lunes la publico. Eso sí, es un mostrenco de texto, madre mía. Hablo, para poneros un poco la miel en los labios, de la tumba que más me gustaría poder visitar del mundo. Así que la tecla no ha dejado de teclear mientras que el click de mi cámara de fotos se ha quedado huérfano ya que, que yo sepa, todavía no he visto dicha tumba.

    ¡Y hasta aquí puedo leer, Mayra!

    Muchos besos.
    Cal.

    ResponderEliminar

Los blogs se alimentan de comentarios, así que ¡estrújese el coco un poco!