miércoles, 29 de mayo de 2013

Madre no hay más que una. 
Cementerio del Santo Ángel de la Guarda, Segovia (España).

En esto de los cementerios, como en todas los ámbitos de la vida, existen modas. Tenemos las tendencias que responden a la distribución del terreno, por ejemplo: poco se parecen las modernas construcciones basadas en amplias avenidas llenas de nichos con las callejuelas de los cementerios decimonónicos que más bien parecen un jardín.

Con un nombre tan definitorio como el de Ángel de la Guarda no son precisamente las figuras aladas las favoritas del gusto segoviano. Siendo justa tendría que apuntar que hay un montón de querubines y serafines, sobre todo en la nichería del siglo XIX y en algunas tumbas, pero no son las esculturas que más valor artístico atesoran.


El cementerio del Santo Ángel de la Guarda se inauguró en 1821 para dar salida a la necesidad que tenían los segovianos con el asunto del reposo eterno. Por aquellas fechas múltiples leyes empezaban a prohibir las inhumanciones en iglesias y monasterios, pero la capital del acueducto, tan plagada de monumentos eclesiales, se encontraba a falta de un terreno en el que poder cumplir con dicha normativa.

Tras múltiples debates entre los próceres de la ciudad se decidió construir un cementerio extramuros aprovechando la ermita del Santo Ángel de la Guarda que estaba situada en el cerro homónimo. En aquel momento podrían ser las afueras, sí, pero ahora mismo el emplazamiento del camposanto se halla casi en el centro con unas vistas al acueducto y al barrio de San Lorenzo de lo mejor que se pueda ver en Segovia. Desde la lejanía el conjunto semeja más bien un castillo chiquitín rodeado de verdes jardines que lo que realmente es.

Entre sus muros nos encontramos con las tumbas de personajes ilustres como Ezequiel González (un panteón con forma de templete, ángel y verja de forja a punto de convertirse en ruina), José Rodao Hernández, Nicomedes García Gómez o los hermanos Zuloaga entre otros.


De los primeros enterramientos apenas se conservan mil quinientas sepulturas. Entre sus patios nos vamos a encontrar sobre todo con piezas de factura actual, muy estereotipadas y poco originales, lo cual no quiere decir que el conjunto en sí sea feo. De hecho no lo es. La belleza proviene de unos cuantos túmulos salpicados entre los diferentes patios que sobresalen entre la marmolería uniformizada y que, curiosidad, se corresponden con la iconografía típica de la Piedad.

Caminemos en silencio entre mármol, granito y madera para encontrarnos con las cuatro piedades más sobresalientes que se encuentran entre las paredes del Santo Ángel de la Guarda.

Tumba de la familia García Gómez - Gallego Tejedor. 
Piedad de Florentino Trapero_








Flipen con el realismo de las llagas, por mentar algún detalle de la escultura. :-O

Tumba de la familia Redondo Hernández - Abril Hernández.
Piedad sin firma (o no se la encontré)_






La pátina que el tiempo deposita en los objetos suele ser bonita, pero en este caso dan ganas de ir con un cepillito y quitar líquenes y musgo a mansalva.

Tumba de la familia García Mediavilla.
Piedad obra de José María Moro_
Una piedad de tres figuras (Virgen María, Jesucristo y ¿María Magdalena? ¿san Juan? Está tan desdibujada la tercera figura que no se aprecia con exactitud).

(Parece chica, ¿no?)




Tumba de la familia Martín Orejana - Fenor Luque.
Piedad de... tampoco encontré la firma_



¿Con cuál de ellas se quedarían? Sobre gustos no hay nada escrito y, aunque las piedades son figuras sin demasiado éxito entre los que nos dedicamos al estudio del arte funerario, estas cuatro bien merecen un pequeño homenaje al saber hacer.

Eso sí, yo me vine prendada de...
Ah, qué será, qué será...
Tal vez hablemos de esta preciosa plañidera otro día. ;-)

Cementerio del Santo Ángel de la Guarda.
Avd. Padre María Claret, s/n 
40001 Segovia.
H_ Primavera-Verano de 9:00 h a 21:00 h, Otoño-Invierno de 9:00 h a 18:30 h (horario continuado).
Nota_ Se entra por la calle de los Bomberos, subiendo hacia el cerro.

+Info_ Noticia sobre la publicación de la revista dedicada al cementerio, escrita por Mercedes Sanz de Andrés.

14 comentarios:

  1. Tienes razón en eso de que las piedades no son santo de la devoción de muchos a los que les gusta pasear cementerios, pero tus fotos hacen que una se las mire de otra manera.
    Me ha ido genial tu entrada porque espero visitarlo en breve... ahora ya sé que tengo que buscar a esa plañidera porque me has dejado con la curiosidad de ver más ángulos.
    Un gustazo leerte de nuevo :)

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  2. Como bien dices, piedades, cristos, etc. no son santos de devoción entre los que frecuentamos los camposantos porque son repetitivos, aburridos y carentes de imaginación, aunque he de reconocer que verlos a través de tu mirada aporta una mirada refrescante al tema.

    La foto _MG_9835_20130528_w.jpg me ha recordado a esas películas de vampiros acechando a sus víctimas mientras duermen... ;)

    De todas formas me he quedado con ganas de ver el resto, así que supongo que tendré que pasarme por allí.

    ¡Un abrazo!

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  3. Ay, la plañidera es preciosa. Me acordé de vosotros al verla. Como últimamente estoy poco investigadora y más fotógrafa, pues lo mismo hago una entrada de imágenes, además que encuentro poco material sobre el escultor.

    El cementerio de Segovia tiene su encanto, Lilith. He ido allí mil veces (algún día contaré mi historia con él, en el blog personal). No es tan espectacular como los que acostumbramos a ver, pero tiene mucho encanto. ¡Y esas vistas!

    Tenéis razón con el tema de la monotonía con cristos y piedades. Todavía estoy por ver un cristo crucificado que realmente me emocione (bueno, esta semana he visto uno que tal vez, tal vez rompa la tradición). Y la foto, ¡sí! tiene una pinta algo vampírica, ja, ja, ja, no me había percatado.

    Si vais, no os perdáis el panteón de Ezequiel González. Es muy muy bonito (y está al ladín de la plañidera, de hecho en la foto se ve un poquitín por detrás, en el último plano).

    Besos para los dos. Tengo que pasarme por vuestro blog en el mínimo tiempo, que he visto actualización...
    Cal.

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  4. Pues me picó la curiosidad con la plañidera y ahora ya se unas cuantas cosas, como que es una obra de 1925 esculpida por Emilio Barral, así que supongo que tengo que agradecértelo ;)

    Un abrazo.

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  5. No hay cosa como insuflarte el gusanillo de la curiosidad, Ksawery. ;-) Tienes razón: es obra de Emilio Barral. En principio la información que manejo es que era un marmolista sepulvedano y poco más. La tumba también tiene en la parte trasera (debajo de la espalda de la estatua) un azulejo pequeño donde está el epitafio y el nombre de la chica que habita el sepulcro que es posible sea de otro autor. No hay nada como ponerse a rascar la superficie de cualquier cosilla.

    Abrazote.

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  6. He leído el nombre y el epitafio, pero no quería chafar la sorpresa por si hacías una entrada ;)

    Por cierto, he puesto Emilio y quería poner Emiliano... ¡Mea culpa! Parece ser que era un escultor, amigo de Machado. Puedes ver la entrada en la Wikipedia y de ahí empezar a desenmarañar...

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  7. Sí, se llama Emiliano. :-) Fue el que hizo el mausoleo de Pablo Iglesias en el Cementerio Civil de la Almudena, por ejemplo. Ay, señor, señor, qué mala cosa esta de querer saber qué se esconde detrás de todo.

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  8. Fantástica entrada. Tus fotografías nunca dejarán de emocionarme, con tus insólitos y evocadores puntos de vista. En cuanto a los líquenes y demás "porquerías" que piden a gritos ser retirados, espero que no te estén "oyendo" algunos "fundamentalistas" que hay por ahí sueltos... y no miro a nadie. Un besazo para ti y para la concurrencia.

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  9. Sira, hija, ¡que soy incapaz de seguir tu ritmo de publicación! Ays, con todo lo que has escrito de la Cartuja de Miraflores y yo sin tiempo apenas para leer dos párrafos. Y de San Juan y San Pablo de Venecia, que es de lo poco que me gusta de aquella ciudad. A ver si llegan tiempos algo más tranquilos, pero no mucho, que uno se acomoda y mala cosa es esa. ;-)

    Gracias por tu piropo. Me encanta que te emocionen las fotografías. Al fin y al cabo el arte -corrígeme si me equivoco- tiene que transmitir y emocionar, si no, no es arte. Aunque tampoco es arte esto que hago. Últimamente cuando regreso a casa después de hacer un reportaje (sobre todo funerario) miro por la noche las fotos y me doy cuenta que mi punto de vista está virando hacia el análisis y la investigación y dejando algo de lado la visión artística. Bah, divagaciones mías.

    Sí, lo de los líquenes y demás compañeros de viaje escultórico ya sé que hay por ahí gente (ehem, no miro a nadie) que le gusta a muerte. Reconozco que soy un poco como Tanizaki y me gusta que las cosas adquieran cierta enjundia temporal (solo hay que fijarse en mi móvil), pero en este caso con unos cuantos gramitos de polvo ambiental sería suficiente. Es que, en serio, se están cargando las figuras. Es una pena.

    Gracias por pasarte por aquí. Un besazo también para ti.

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  10. En este cementerio están enterrados mis abuelos maternos, de manera que se une en esta ocasión la emoción por el arte con la emoción personal de su recuerdo...

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  11. Pues la próxima vez que vayas, además de la visita a tus abuelos, podrás admirar con un poquillo mas de información las increíbles piedades que tenéis allí. :-) Normalmente es más fácil encontrarse grupos escultóricos angélicos o retratos que de otro tipo en la mayoría de los cementerios españoles o al menos en los que yo conozco.

    Ese camposanto segoviano tiene un gran peso sentimental para mí. No tengo a nadie enterrado, pero sí muy buenos recuerdos de mis paseos en la época universitaria.

    Un saludo, Enrique.

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  12. (Perdón por las ausencias de ciertas tildes en palabras que se acentúan. Es que mi teclado esta un poco tolai y viejecillo. También influye el que escriba a toda mecha y no relea lo tecleado. Mil disculpas.)

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  13. Yo no soy nacido en Segovia ni vivo allí (lo hago en Madrid), pero mi linaje materno es de Segovia y la llevo en el corazón. Para mayor abundamiento, mi mujer es de un pueblo de Segovia, así que el círculo está cerrado.
    Y mi padre nació en Palencia, quizá la provincia castellana más desconocida y por lo tanto la que retiene más la esencia castellana...

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  14. Sí, tal vez tengas razón con lo de Palencia en cuanto a castellanidad, aunque en la parte del Campoo no se tiene demasiado claro. Existe una corriente que se refiere a parte de la Montaña Palentina como zona cántabra. A mí me da un poco igual. Entre que he vivido en un montón de sitios (entre ellos Segovia y Madrid) y que lo de señalar un terreno u otro con diferentes jurisdicciones me parece un invento humano, no me importa demasiado. ¡Además viviendo en un mundo tan globalizado como el nuestro! :-D Si me preguntan, siempre digo lo mismo: aguilarense.

    A ver si hago algún repor más de mi tierra. Hey, ahora que lo pienso, el próximo (que lo tengo en el horno y huele de maravilla) será de por allí, ¡sí!

    Abrazote, Enrique. Gracias por comentar. Me gusta.

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