martes, 6 de diciembre de 2016

Como pollo sin cabeza por el Cementerio de Kerepesi (Budapest, Hungría).

¿Cómo es posible que este lugar no aparezca dentro de la ruta de cementerios monumentales europeos? ¡Ni en las guías turísticas! (Aunque esto sea lo más normal del mundo tratándose de una necrópolis, so pena que seas Père Lachaise, Staglieno o Novodevichi.) Llámenlo desidia o pocas ganas de trabajar, pero faltó el pelo de un calvo para que dentro del itinerario que nos marcamos para conocer la capital de Hungría, no estuviera el Cementerio de Fiumei úti nemzeti sírkert -a.k.a. Kerepesi- como visitable.

Solo al entrar me percaté de que ahí dentro había mucha tela que cortar y que dos horas iban a ser  un simple aperitivo para poder conocer este cementerio en profundidad. La consecuencia de esa falta de organización hizo que las fotos que ilustran el post de hoy estén disparadas un poco al tuntún, sin saber muy bien por qué hacer caso a qué, simplemente dejándose llevar por la belleza del lugar.

Desde la entrada principal tampoco parece gran cosa, pero hay que confiar y atravesar el portachón.

lunes, 21 de noviembre de 2016

Paseando con la Razón. Los 9 días Ad Eternum de la Sacramental de San Isidro, Madrid (España).

Cuando una se replantea la vuelta al ruedo cementeril, toma lápiz y papel y anota ideas aparentemente inconexas. ¿Retomo el repor que empecé de los arcosolios de los reyes portugueses? (Denso.) ¿Escribo por fin algo sobre el panteón Urrutia? (Tendría que volver a visitarlo.) ¿Continúo apostando por las tumbas pétreas que horadan los cerros de mi tierra? (La primera no tuvo mucho éxito.)

Mientras iba garabateando hojas y cotilleando sitios de internet que hacían percatarme de lo vivo que anda el ámbito de la muerte, encontré este post y me salió un eureka al más puro estilo de Arquímedes, porque ya asististí a la Ruta del Amor y ahora quería saber -¡necesitaba saber!- qué era eso de la Ruta de la Razón.

Este panteón no está como tal en la ruta que les presento, pero de siempre me han encantado sus flores de plástico y tela dejadas de la mano de dios, y como pasamos justo al lado de él, aquí que se queda.