lunes, 24 de julio de 2017

Llevando una vida de perros. 
El Cimitière des Chiens en Asnières-sur-Seine, París (Francia).

Cada día estoy más convencida de que los cementerios son espacios llenos de amor. Cuando paseo por lugares de descanso eterno tan encantadores como el Cimitière des Chiens et autre Animaix Domestiques (cementerio de perros y otros animales domésticos) de París y alucino con la ternura y el afecto que allí se encuentran, me reafirmo en mi postura.

Porque gastarse la pasta en la lápida de un familiar humano –aunque sólo sea por el decimonónico y todavía vigente qué dirán– es normal, pero hacerlo con un familiar no humano, ¡es digno de admiración! Y cuanto menos, merece un modesto post en esta casa cibernética. Asimismo merece una visita por parte de ustedes, queridos lectores, la próxima vez que se acerquen a la capital gala, que la Torre Eiffel está ya más vista que el TBO.

La entrada principal se muestra sinuosa y algo naíf comparada con los grandilocuentes propileos cementeriles de la época.