Es una lástima ver cómo se muere un blog ¡más cuando este versa sobre la muerte! Así que les voy a obsequiar con una mini entrada antes de que la pereza me invada. ;-)
Esta señora que hoy nos ocupa es casi la principal causante de que quisiera visitar las cincuenta y siete hectáreas sobre las que se extiende la Necrópolis de Cristóbal Colón -considerada el Staglieno americano- en pleno mes de agosto de hace unos años. A poco me quedo allí dentro no solo por la espectacularidad del lugar, sino a cuenta de una deshidratación.