En la Costa del Sol existen días –no demasiados, la verdad– en los que el mencionado astro se oculta tras las nubes y deja protagonismo a las gotas de agua que, en forma de lluvia, reverdecen los agostados montes, pero también hacen que una ruta nocturna llena de candelas se quede sin tan modesto artilugio para iluminar el paseo. ¿Quiere decir esto que la ruta de las velas del Cementerio Inglés de Málaga no mereció la pena? ¡Líbrenme las musas de teclear semejante cosa!
Leones del Imperio Británico custodian las puertas gotizantes desde hace casi dos siglos. Tanto el cerramiento como la Casita del Guarda –actual tienda y recepción de visitantes– es obra de Diego Clavero y Zafra, de 1856.