martes, 13 de diciembre de 2011

"Vuelva usted mañana" revisited.
De panteón en panteón.

Manuel Leguineche trató de emular hace años la hazaña de Phileas Fogg emprendiendo un viaje de ochenta días alrededor del mundo trazando el mismo itinerario que Verne propuso en su novela. Pese a una planificación previa del viaje tardó ochenta y un días: se topó con una de las grandes enemigas de la libertad, esto es, la burocracia.

En este último viaducto de la Constitución-Inmaculada me he sentido más bien como monsieur Sans-délai, el personaje del artículo "Vuelva Usted Mañana" de M.J. Larra. Me ha dado infinita pena corroborar en mis propias carnes que España no ha cambiado demasiado desde el siglo XIX, nuevas tecnologías mediante. Miren, qué asco me dan a veces las cosas. ¿Nos hemos vuelto aún más tontos de lo que ya éramos o qué?

Perdonen la diatriba, pero así les prevengo por si quieren ir a fotografiar en este caso dos panteones: el Real de San Isidoro (León) y el también Real de la catedral de Santiago Apóstol (Santiago de Compostela).

Empiezo por el primero: el Panteón Real de la colegiata de San Isidoro en León capital, una auténtica preciosidad románica, una delicia para los sentidos, la quinta esencia de la pintura románica (que me perdonen los vecinos de Taull y los de Berlanga). Ya había estado con anterioridad y me quedé algo chafada porque no dejaban sacar fotografías. También les diré que me parece lógico pues los frescos son muy sensibles a las luces del flash y las visitas numerosas.

Ni corta ni perezosa me puse en contacto con el Museo de San Isidoro por si existía la posibilidad de traerles a ustedes (y a mí misma, conste) unas instantáneas aderezadas con un texto histórico-artístico e incluso antropológico sobre el mismo. Muy amables me contestaron en el mismo día, peeero lo que me indigna ha sido alguna de las condiciones para tal menester:
1. No se pueden hacer fotografías dentro del horario de visitas (me parece bien).
2. Se debe cumplimentar un impreso de identificación, etcétera (bien también)
3. Se tiene que pagar una tasa de 76 € más IVA por hora de trabajo (o sea, 90 €, que de acuerdo, el mantenimiento de estos edificios se las trae, pero ¿90 € por una hora? Excesivo, lo siento).
4. Se tiene que ceder una copia al centro del material obtenido (¿perdón?).

Este último punto es el que más me cabreó. De manera que tengo que pedir un permiso, acomodarme a las horas en las que no haya visitas (casi mejor, también os lo digo), firmar unos papeles y ¡¡¡¡¡¡¡¡¡regalarles mi trabajo!!!!!!!!!!! Oigan, señores, lo mismo que ustedes se ganan la vida mostrando y protegiendo un patrimonio que, me temo, es de todos, yo me gano la vida -o al menos lo intento- como fotógrafa. Una de mis fotos vale tanto o más que el precio que ustedes cobran por una hora de visita y aún así tengo que cedérselas de balde... ¿Dónde quedan mis derechos como fotógrafa? Miren, nunca me ha importado brindar estos derechos, esta bitácora es de licencia Creative Commons, pero que tenga que pagarles y además obsequiarles con mi trabajo para que después hagan con mis imágenes lo que les venga en gana, lo siento: no (hay un refrán castellano que resume muy bien todo lo dicho: encima de puta, poner la cama).

Aún así tendré que transigir si quiero obtener mi propósito. ¡Lástima, oigan!

El segundo: el Panteón Real de la catedral de Santiago Apóstol en Santiago de Compostela. Partamos del punto de que la cagada ha sido mía desde el principio por no documentarme bien antes de salir rumbo a Galicia. Acudí a la fuente principal, la web del monumento (también acudí, cómo no, al foro de Enterramientos Reales), para informarme por si había algún problema con las fotografías. Por lo visto leí en diagonal y no me percaté de que el Panteón Real está, aunque anexionado a la propia catedral, en el museo. Y en el museo no se pueden hacer fotos...

Cuando compré la entrada del museo expresé mi deseo de tomar unas instantáneas únicamente en el Panteón Real explicándoles mi proyecto ¡La Muerte Os Sienta Tan Bien! En principio no me pusieron mayor objeción. Al entrar al museo pedí de nuevo permiso al hombre que picaba los tickets y a los guardas de seguridad: mientras seas respetuosa, no hay ningún problema, me dijeron. Rauda me dirigí a la planta del claustro. ¡Mamma mía, aquello es una tumba andante!

Las cuatro alas del claustro están repletas de lápidas de personas relevantes en algún momento de los ochocientos años de historia de la catedral de Santiago Apóstol.

Entré al panteón y casi muero del susto ante tanta belleza: seis sepulcros medievales, algunos más acertados que otros, adosados a las paredes de la sala con sus escudos nobiliarios en la clave del arco.

Les juro que ni rocé nada de lo que allí se exponía y han de creerme cuando les digo que algunos candelabros estaban situados en lugares que dificultaban el proceso.

Sepulcro de la reina Juana de Castro, esposa de Pedro I, con ese bonito candelabro delante de la faz de la estatua.
Sepulcro de Pedro Froilaz, Conde de Traba, Ayo del rey Alfonso VII, con otro bonito candelabro en la testa. Tiene otros dos a los pies que ni un contorsionista del Cirque Du Soleil podría sortearlos.

A los diez minutos se acercó el guarda de seguridad para decirme que no estaban permitidas las fotos a lo cual respondí que ya lo sabía, pero que me habían dado consentimiento abajo y que no estaba utilizando en ningún caso el flash. Ay, soy más paciente que el santo Job, pero se me cruzaron los cables en aquel preciso instante en el que me hicieron sentir como una terrorista sacándome del panteón por las buenas, eso sí. Les he de decir también que en el tiempo que estuve allí todos o casi todos los visitantes provistos de sus ayfons y de sus compactas hicieron disparos en la capilla y no se les dijo nada. Fui poco astuta, lo sé. Utilicé la asertividad en el lugar equivocado granjeándome que mi trabajo se quedara a la mitad. :-(

Burocracia 1 - Calamidad 0

Pero soy más terca que una mula y me encaminé hacia la caza y captura del permiso. La Casa del Deán estaba literalmente andamiada, con un cartelillo que decía "Le atendemos más abajo". Fui a la Oficina del Peregrino (era el lugar donde atendían más abajo) y pregunté amablemente a los muchachos cómo obtener el permiso. Se me quedaron mirando como las vacas al tren. Me enviaron de nuevo a la Casa del Deán. Dí una vuelta en busca de un timbre. Nada. Volví a la Oficina del Peregrino. La segunda vez  hubo una consulta a algún compañero más enterado (¡pobrines, me atendieron fenomenal, conste!) y retomaron la misma monserga.

Burocracia 2 - Calamidad 0

Aún así no tiré la toalla y fui a la Cofradía de la Orden de Santiago situada en la misma catedral. La mujer que me atendió fue amabilísima y me puso en contacto telefónico con la persona que me daría el ¡ay! permiso. Tenía que enviar un email y bla, bla, bla (también cederles el material obtenido, ¡qué manía, carajo!). Le expliqué al señor que se situaba al otro lado del teléfono que me tenía que ir a las tres de la tarde -eran poco más de las doce- y que no podía enviarle un email ya que estaba de vacaciones y no tenía ningún dispositivo con el que acceder a internet. También le conté mi proyecto, esta bitácora, que creo le entró por una oreja a la misma velocidad que le salió por la otra.

Burocracia 3 - Calamidad 0

Fin de la historia. :-/

Yo no sé si son conscientes estos establecimientos del flaco favor que se están haciendo a sí mismos a la larga poniendo taaantas trabas y taaantos requisitos para poder mostrar y demostrar nuestra adoración y respeto hacia estos monumentos que, repito y creo, son patrimonio de todos. ¡Si es publicidad gratuita y además de la buena! (créanme cuando les digo que el boca-oreja es la mejor publicidad del mundo).

Soy consciente del avasallamiento turístico que solo busca la imagen en el lugar para decir a sus amigos y familiares "aquí he estado yo" (vayan al Louvre e intenten ver la Monalisa de Da Vinci para comprender lo que les digo) y creo que estas medidas están escritas básicamente para proteger el delicado patrimonio que tenemos, pero, no sé, cuando una muestra tanto respeto y cuidado, tanto arrobamiento y pasión por poder describir lo que está viendo con sus ojos, ¿no se podría levantar un pelín la mano?

Prometo obsequiarles después de esta rabieta no infantil con un bonito post navideño y otro de fin de año (ya les tengo casi casi horneados).

9 comentarios:

  1. Hola Miss Calamiti.

    La primero, darte el pésame por esos dos grandes post que podrías haber escrito y no te han dejado.

    En cierto modo la burocracia es un elemento necesario, como tú dice, para tener un orden y cuidar las obras de arte. Pero ahora más bien es un mal perro guardián que no deja pasar la vistitas, tanto las deseadas como las no deseadas.
    Su afán recaudador se defiende siempre con esa coletilla tan usada de: “…es para su mantenimiento”. Pero no soy economista ni restaurador para saber las cuantías y cuan justo es.

    Pero la que más ha impuesto este hecho son las turistas de” foto fácil“. Qué valor tiene una foto tuya junto a la mona lisa, o una panorámica de los frescos de Altamira, con una cámara de bolsillo donde no se podrá apreciar una cuarta parte. Y a mí no me vale el argumento de: "es para enseñárselo a mis amigos" o “es para no olvidar este maravilloso momento”, la verdaderamente importante no se queda grabado en la foto si no es nosotros mismos y siempre lo recordemos. (Bueno, ehhhh…. Luego yo soy de los que llevo libreta para apuntar esos momentos y que no se me olviden).

    En cuanto a trabajar gratis, se de ese mundo y la verdad no es gratificante. Pero se podría salvar algo este punto, si fuese reconocido.

    Un saludo que se está haciendo “muy largo”. Un saludo.

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  2. ¡Hola, Helevort!

    Bueno, ya ves que a tozuda no me ganan muchos, así que esta vez, no, pero la próxima que me acerque a Santiago y a León, vamos, voy con todo el equipo y todos los papelitos (los de moneda y los burocráticos) preparados para después contar lo que he visto.

    Tampoco soy ni restauradora ni economista, pero sí tengo sentido común. Soy consciente de lo que cuesta más o menos mantener esas moles arquitectónicas. Tú ponte en lo que tú gastas en tu casa para que esté mona, que funcione el gas, que no haya goteras, etc. y elévalo a la n. El número que te dé es lo que cuesta que esas maravillas no se vengan abajo. Por eso a mí me parece justo y necesario que al menos se cobre una pequeña entrada -si quieren algo simbólico- para admirar lo que sea. También están las subvenciones y ayudas del gobierno y de entidades privadas. La restauración de la Catedral de Burgos -la cual viví en todo su esplendor día tras día, caída de estatuas incluida- está sufragada en parte por empresas privadas y cuesta cinco euros la entrada. Me parece bien, en serio, mientras no me pongan el logotipo de nadie (ni privado ni público) delante de un magnífico retablo barroco, por ejemplo.

    Con lo de la foto fácil, en fin, aquí sí que podría escribir un libro entero e incluso varios al más puro estilo Marcel Proust. Llevo con una cámara al cuello desde la intemerata. Mi primera réflex profesional me la regalaron cuando cumplí 12 años. Aunque no me dedique a ello profesionalmente, estudié en su momento fotografía y procuro estar al día de todos sus avances (entrar en lo digital me ha costado una chispitina).

    Mira, ¿tú sabes lo que yo pienso cuando veo a alguien en medio del Puente de Carlos en Praga sin ni siquiera pararse a encuadrar tomando una foto? Lo primero es pena. Luego algo de rabia. Hoy en día todo el mundo puede hacer fotografías, pero no todo el mundo sabe hacer fotografías, ni siquiera yo.

    Ah, por cierto, también llevo cuadros de notas, of course. Allí donde no me dejan desenfundar la cámara, me pongo a dibujar y, es curioso, pero ya hasta en algunos sitios no te dejan ni dibujar. ¿Será que el grafito de los lápices ensucia las obras de arte?

    Definitivamente, Helvort, y sin extenderme mucho más, nos hemos vuelto unos gilipollas integrales, así en general.

    Saludos también para ti. ;-D
    Cal.

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  3. Te felicito por tu cabezonería que mejor sería llamarle ahínco. Mira, no hay derecho, vale que si los "turistas" son legión (buenooooo, eso de legión, creo que me he pasado un poco)pero que hay mucha gente que le gusta hacer fotos, sea por un motivo u otro, pero si una va con decoro y no usa flash no entiendo esa manía de no dejar hacer fotos. Siento que te hiciran la pascua....
    Un abrazo Calamidad;-)

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  4. Gracias, Mar.
    Por desgracia -y digo desgracias porque realmente lo pienso así- existen lugares donde los turistas si son (somos) legión. ¿Tú sabes la pena que da ir por Venecia, por poner un ejemplo? Según veo en los cuadros de siglos anteriores esta ciudad siempre ha estado igual de barruntada, pero a mí me da una pena terrible.

    Es la segunda vez que voy a Santiago de Compostela y de la primera a la segunda he notado un cambio abismal. También es verdad que era un fin de semana largo, pero aquello parecía cualquier cosa menos un lugar santo. Me da lástima. Me da pena cualquier sitio que se ha vuelto un mercadeo de gente sin profundizar más.

    ¿Tú crees que mucha gente de la que va a admirar el Puente de los Suspiros sabe realmente su significado, por qué está ahí, qué es lo que le hace diferente del resto? Estoy convencida que no.

    Hay que ser respetuosos siempre y saber valorar, en estos dos casos que describo, la belleza y a la vez la fragilidad de los objetos que estás mirando. El problema es que existen más personas que llegan a un lugar en plan yo estuve ahí que los que admiran lo que ven y por eso nace la burocracia. Claro que también los burócratas tendrían que saber distinguir entre unos y otros con más atino.

    Un beso muy fuerte, Mar. :-D

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  5. Hola Cal¡¡¡ qué tal? De entrada, por la parte que me toca, siento que en el foro no encontraras más información sobre las visitas a las Tumbas Reales de la Catedral de Santiago, si te soy sincero cuando yo vi la Catedral hace muchos años, no recuerdo haberlas visitado, y creo que las recordaría por lo que mi idea era que o no se visitaban o era algo más reciente...
    Por lo demás, comparto muy mucho lo que tú dices... yo me he llevado todo tipo de "cabreos" con este tema...desde la decepción de no poder hacer fotos en ningún lugar de Patrimonio Nacional (incluidos los Panteones de el Escorial...)a que preguntes en la Iglesia de las Descalzas Reales de Madrid al Guardia de Seguridad esperando un "NO" borde y se encoja de hombros y te diga... "a mí me da igual mientras no sea con flash..." Por lo que te comprendo bien...
    Pero personalmente lo que más me fastidia es que tú no puedas hacer una foto con un fin concreto, con un proyecto concreto (como el tuyo o el mío) y que luego el memo de turno saque su cámara con su flash y plasme cuatrocientas fotos chorra de los rincones más insulsos de nuestro Patrimonio... Y no cuento ya el incidente que tuve en el Panteón de Infantes de El Escorial cuando una señora (idiota como tantas) tocó la tumba de Don Juan de Austria con ese afán nuestro de tocarlo todo, delante de la guardia de seguridad que no se inmutó y que se llevó un comentario mío indirecto reprochando su actitud y que me siguió A MÍ el resto de la visita por si yo cometía algún pecado...
    en fin, que mucho ánimo con ello y que uno a veces se lleva sorpresas muy agradables :)

    Por cierto, nos prestas (que no ceder jejeje) tu material de la Catedral de Santiago para el foro??


    Un abrazote

    ALberto (alitojrm)

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  6. ¡Claro que os lo presto, Alberto! Pero si es tan fácil como pedirlo amablemente (no con cláusulas, contratos y caras de póker como nuestras queridísimas instituciones), que a mí no me cuesta nada. Eso sí, lo tengo en casa y tengo que procesar un poquitín las fotos antes de colgarlas en el foro. ¡Yo encantada!
    :-D

    Respecto a lo que cuentas en tu comentario, en fin, creo que todos los que compartimos esta afición y amor por el arte en general y el funerario en particular tenemos experiencias similares. Tuve la suerte de pillar el Panteón Real de El Escorial cuando aún lo dejaban fotografiar (hace unos 8 ó 9 años), pero tuve la mala suerte de no llevar un carrete los suficientemente sensible como para poder captar una imagen decente de aquel lugar. Buscaré las diapos, no obstante.

    Con lo de los flashes y llamar la atención a las personas, ¡madre! yo también me he ganado más de una bronca. Sí que es verdad que a piedras y metales las luces de flash no les molestan para nada, no influye en su conservación. Pero cuando hay pigmentos, qué pena me da, de verdad. Los azules y los púrpuras son lo primeros que cascan cuando se les flashea sin impunidad. Cuando veo en algunas pinacotecas (Louvre, Hermitage, Prado, Uffizzi, etc) que saltan flashes frente a, no sé, los azules de Tintoretto me entran hasta ganas de llorar.

    Bah, no me extiendo más. Se me llevan los demonios con todas estas cosas. :-((((((((

    Oye, Al, que sí, que cuelgo las fotillos. ;)

    Besotes.
    Cal.

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  7. Ah, por cierto, que sí que encontré la información suficiente en vuestro foro. De hecho, ehem, supe a cuenta vuestra que allí había un panteón real (luego me haré la entendida frente a las autoridades, ja, ja, ja). Lo que pasa es que pensé que estaba dentro de la catedral, que no pertenecía al museo... En la web de la catedral tampoco lo especifican, así que, nada, no te sientas mal por eso. ;)

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  8. Cal te entiendo muy bien, como te decía... Respecto a Patrimonio Nacional la prohibición es relativamente reciente por lo que yo tengo fotos hechas en varios lugares y Panteones por suerte... Yo entiendo la prohibición porque antes la gente se pasaba mucho, pero al final pagamos justos por pecadores... y además en casos como el Panteón de Infantes de El Escorial, la información publicada es mínima...si buscas cualquier guía de las tumbas del Panteón de Infantes es imposible¡¡¡ (a menos que visites el foro ;) ) por lo que la prohibición es aún más ridícula pero en fin...
    Te he contestado también en el foro, sobre San Isidoro quizás pueda ayudarte a encontrar más información, pásate por allí que te he contado ;)

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  9. Fin de semana intenso, Alberto. Mañana os cuelgo las fotos en el foro y contesto vuestros mensajes.
    Muchas gracias por el interés. :-) Oye, lo mismo tenemos que escribir un libro sobre el Panteón de los Infantes... mmmmmmm.

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Eso que está pensando, todavía no lo ha dicho nadie.