jueves, 24 de mayo de 2012

Una egipcia al lado del mar Cantábrico.
Panteón del Sel, Castro Urdiales (Cantabria)

Este blog se parece más cada día que pasa a un barco a la deriva en el ancho mar cementeril, así que vamos a ver si conseguimos atracar en el puerto más cercano. Acerquémonos a Castro Urdiales (Cantabria). Me gustaría hablarles del singular cementerio de Ballena.


Para serles sincera, me gustaría hacer hincapié en su pieza estrella...


No puedo ocultar mi particular fascinación por los ángeles como figura funeraria. Ya puede existir la más bella plañidera en un túmulo estupendo que, como vea asomar unas alas plumíferas por algún lado, allá que me voy como una bala. Luego regresaré al túmulo estupendo, pero que me quedo un buen rato mirando al ángel, también.


No nos precipitemos con la figurita, que me emociono y no paro. ;-) Empecemos por lo general para ir algo más tarde a lo particular.

El cementerio de Ballena responde a la clásica distribución de los cementerios decimonónicos que se proyectaron por el norte en las poblaciones con cierta entidad: alcantarillado (la mentalidad higienista tan de moda en el siglo XIX), amplias avenidas asfaltadas a las que asomaban los mausoleos, túmulos y panteones de las familias pudientes en las mejores zonas y de las familias humildes en los lugares menos afortunados, eso sí, siempre al lado del mar. Este rasgo marítimo de las necrópolis de la cornisa cantábrica fue una característica típica en los albores del siglo XX.

En cualquier caso, será por vistas:

Los panteones, mausoleos y túmulos de la gente acomodada.
La zona de la gente humilde.
En el antecementerio se situaron las casas del sepulturero y del capellán que forman una pequeña plazuela cerrada por verjas elaboradas que se abren a la capilla y poco después a la avenida principal del recinto funerario castreño.

Para acometer la proyección y la obra que respondería a las necesidades de un nuevo lugar de reposo en la ciudad (el antiguo, repleto de residentes, estaba anejado a la iglesia de Santa María en pleno centro) se contó con el arquitecto local Alfredo de la Escalera, entonces Director de la Escuela de Artes y Oficios de Santander, que comienza las obras en 1885. La factura del recinto ascendió a 58. 345, 81 pesetas (algo más de trescientos euros O_O ).

El nuevo recinto fue diseñado atendiendo al estilo ecléctico, así nos podemos encontrar neogótico, clasicismo, modernismo catalán y secessionismo vienés y un largo etcétera de corrientes estilísticas en boga.

En 1994 fue declarado Bien de Interés Cultural y doy fe que los habitantes de Castro Urdiales se sienten verdaderamente orgullosos de su cementerio. El día que lo visité (pleno agosto) había una conferencia a cargo de Natxo Intxaurbe en el Pabellón de Actividades Marítimas del Centro Cultural de la localidad a la que ¡oh! no me pude quedar por motivos de agenda.

El panteón de la familia Del Sel -absoluto protagonista de este texto- no es el único digno de mención. Parece ya una tónica en mi vida; desembarqué en Castro a la crítica hora y dispuse de apenas sesenta minutos para otear semejante museo al aire libre, así que no tengo fotos de los otros mausoleos igualmente espectaculares: familia Artiñano, Concepción Pico, Isidra del Cerro, familia Helguera, Familia Lavín... Prometo volver. ;-)

Al grano, queridos lectores.


No se crean que para encontrar el lugar de descanso eterno de la familia del Sel van a tener que caminar por largas avenidas. Nada más atraviesas la plazuela del cementerio, hay que mirar hacia la derecha y ¡zas! te das con él de bruces porque pequeño, como podrán observar, no es.


El responsable de esta belleza fue el arquitecto local Leonardo Rucabado Gómez en un encargo que le pidió la familia de su mujer, Emma del Sel Carranza, y que finalmente le serviría a él mismo como última morada. No es la única obra de Rucabado en el camposanto ya que intervino en los panteones de la familias Ocharán, González Martín, Baranda y Goya, Helguera, Lavín y Rivas Martínez.

La ejecución de la tumba, llevada a cabo en 1909, corrió a cargo del escultor vizcaíno Francisco Cossío y Molina que utilizó bronce, mármol y piedra caliza de las canteras de Escobedo (Camargo, Cantabria) para su creación.

Como habrán podido observar el túmulo está construido sobre un podio de aristas curvadas en cuyas esquinas se sitúan cuatro halcones encapuchados que guardan las placas informativas de los difuntos que allí residen, flanqueadas éstas por detalles profusamente decorados. El homenaje y la inspiración en la Escuela Vienesa de la Secession se nota ampliamente en estos elementos.


Sobre esta base se sitúan el sarcófago, el ángel broncíneo y el obelisco con sus candiles (figura recurrente en los diseño de Rucabado). Tanto la indumentaria de la figura -de la que hablamos en un periquete- como el obelisco hacen clara referencia al estilo neo-egipcio que ya hemos podido observar en otras tumbas contemporáneas a la del Sel. Los mitos de Cleopatra y Salomé cobraron una fuerte impronta en la España del siglo XIX que se tradujo a todos los niveles artísticos. El funerario no iba a ser menos.

También un puntito celta, ¿no creen? Fíjense en la cruz que remata el obelisco.


En el sarcófago las clásicas alfa y omega, principio y fin de nuestra existencia en este mundo, cinceladas en estilo modernista. La corona que remata la placa no me queda del todo clara ya que, si bien la familia del Sel pertenecía a la alta aristocracia de Castro Urdiales, que yo sepa, no albergaba ningún título nobiliario. Seguramente será un adorno, sin más. No hay que encontrarle una simbología a todo. ;)



En los recorridos de tela esculpida en metal que cierran el cofre podemos observar escarabajos peloteros. Una vez más se nos cuelan por aquí las alusiones al antiguo Egipto puesto que, relacionado con el dios Jepri, la idolatría del escarabajo queda asociada al renacer en la nueva y eterna vida.


Releyendo lo escrito hasta el momento empiezo a tener serias dudas si bautizar este post con la etiqueta de Figuritas, ya que por ahora no he escrito apenas dos palabras acerca de mi embelese castreño.


Siempre he oído que los ángeles no tienen sexo, pero por dios que esta estatua es sin duda una mujer. Tal vez sus rasgos helenos y su estructura ósea nos hagan pensar que está algo masculinizada, no les voy a decir que no, pero ¿es acaso este un problema?  Miguel Ángel Buonarroti pintaba a sus mujeres con unos bíceps de órdago sustentados por unos hombros prominentes, lo cual no nos hace dudar del genio del artista italiano. Me permito además hacerles una referencia a las mujeres dibujadas por Adam Hughes, uno de mis ilustradores de cómic más admirados, con sus corpachones rebosantes de atributos femeninos.


El ángel del Sel cobra movimiento dada su pose. Esas alas a punto de desplegarse... Parece que si hubiera llegado un minuto antes, tal vez le habría pillado tocando su trompeta celestial o aproximándose liviana al féretro para depositar en él una guirnalda de laureles. Parece que si hubiera llegado un minuto después, ya habría emprendido el vuelo.



Con diferencia a las representaciones angélicas funerarias (y no funerarias) del Barroco, Gótico y Románico, los ángeles decimonónicos retomaron el primigenio sentido protector y una funcionalidad emisaria, de conexión con el más allá, para interceder por los finados ante las altas esferas celestiales.

(Si no pongo un pinrel, reviento.)
La majestuosa ángela del Sel, con gesto solemne dibujado en su rostro, va ataviada con una túnica larga de manifiesto estilo neo-egipcio, casi carente de gravedad en las mangas, que se hinchan con el viento. En la cabeza trenza deshecha coronada con el áspid. Sinceramente me parece preciosa.


Perdonen mi insensatez, pero las orejeras que penden del tocado me traen recuerdos del mundo precolombino, más exactamente del azteca mejicano y sus representaciones de ídolos y dioses. La misma sensación tuve frente al ángel de la tumba de Oscar Wilde, esculpido por Jacob Esptein en 1912. Sería demasiada la mezcla y la coincidencia, ¿no? Además no me consta ningún documento en el que encuentre semejante apreciación y como no podemos hablar con sus creadores, salvo que hagamos una ouija, dejaré una vez más un fleco suelto.

Espero haberles primero entretenido y segundo insuflado el gusanillo de la curiosidad.

Cementerio de Ballena
C/ Padre Basabé s/n
39700 Castro Urdiales (Cantabria)
T_ 942 20 82 99
F_ 942 20 82 86
H_ L-D de 8:00 h a 19:00 h

¡Última hora!
Estimados lectores:
Equivocarse es humano. En el post que acaban de leer se ha cometido un fallo con el tocado del ángel. Rectificar es de sabios. Les dejo el link con la aclaración.

12 comentarios:

  1. Una entrada fantástica en todos los sentido. Y, ¿por qué no te dedicas a esto, si lo haces tan bién?

    Un saludo

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  2. Muchas gracias, José Luis. ¡Qué ilusión verte!

    Supongo que dedicarte a esto es más bien pura afición que otra cosa. Creo que es como el Arte, más o menos, que es difícil ganarte la vida con él. Por ahora le voy a dedicar el mismo número de horas (que no son pocas sin contar los desplazamientos, si los hubiere) y a ver por dónde va. Todo lo que emprendo sin ninguna pretensión -como este blog- me suele salir mejor que los proyectos que comienzo con miles de ilusiones y anhelos. Soy una miedica. :-D

    Un fuerte abrazo.

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    1. Suele pasar, lo que nos gusta no da dinero. Pero estaría bien que diera lo suficiente como para vivir más o menos bien. En fin, sigue intentándolo, aunque ya sé que lo haces, hace falta un poco de suerte, sólo un día.

      Un abrazo

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  3. Bueeeno... puedo decir que he tenido la suerte de dedicarme durante doce años a un trabajo que me gustaba mucho, pese a sus grandes inconvenientes (como todos: el trabajo es trabajo por algo). A base de malas decisiones se ha arrimado a mí la mala suerte, pero lo mismo que vino hace seis (¡seis) y pico de años, se irá.

    Muchas gracias y buen finde, José Luis.

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  4. Respuestas
    1. Gracias, Porto. La verdad es que es un sitio alucinante. Este panteón es de los más espectaculares, pero es que solo el emplazamiento ya merece una visita.
      Besote.
      C.

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  5. No se me ocurre calificar su artículo de otra manera que de casi sobrenatural. Una delicia.
    Un saludo.

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  6. ¡Muchas gracias, desde la terraza! Me saca usted los colores. (•^_^•)

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  7. Hola Ms Calamiti, cuanto tiempo sin leerte ni escribirte. Un sitio impresionante, las vistas son fabulosas. Seguro que un atardecer o un amanecer desde esas verdes praderas seria indescriptible.

    Curiosa la tumba y mas concretamente el ángel, el estilo neo-egipcio da un toque de sobriedad. Como has dicho. No se cuales serian las razones de la familia para utilizar ese estilo, pero de lo que se puede estar seguro es que no se equivocaron; y la ejecución del autor cargando cada centímetro de mármol de simbolismo, hace que su disfrute sea doble: la belleza en si de la obra y el tratar de resolver el puzle de símbolos. Las pocas cosas que conocemos de nuestros cementerios es una pena, seguro que en este cementerio en concreto quedaron muchas historias y tubas que merecen ser visitadas….. ahhhins, Tantos sitios por visitar y tan poco tiempo.

    Un saludo, y espero volverte al leer dentro de poco ;)

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  8. ¡Hola, Helevort! La verdad es que el sitio es precioso. Lorenzo sale por su derecha y desaparece por su izquierda, pero sería genial verlo salir por la parte orientada hacia el norte, desde sus callejuelas asfaltadas.

    Huy, encontrar las razones acerca de la elección del estilo es muy complicado. Salvo que sea una tumba curiosa o sus creadores famosos, no creo que los autores dejen testimonio patente de su obra. Prometo volver. A lo mejor el guardián del cementerio me podrá contar alguna curiosidad más sobre este ángel y sobre otros mausoleos igualmente bonitos.

    Me pilla usted inmersa en dos posts funerarios. ;-)

    Un saludo.
    Cal.

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  9. Muy ilustrativo tu post. Nos llevas a las imágenes por tus suaves y bien entrenadas palabras. Un abrazo desde Nicaragua. H.

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  10. Muchas gracias, Homero. Suaves y bien entrenadas palabras, me gusta, aunque creo que son las palabras las que me tienen entrenada a mí. ;)

    Un abrazo también para ti.
    Cal.

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