Panteón de la Casa Ducal de Alba, Loeches (Madrid)

agosto 29, 2011


Después de dejarles casi un mes con la incertidumbre de saber a quién pertenecen esos descalzos piececillos (creerán que no, pero en Facebook más de uno se ha descabezonado algún que otro rato) hoy desvelo el enigma al decirles que son ni más ni menos que los de la Condesa de Montijo doña Francisca de Sales y Portocarreño, hermana de Eugenia de Montijo, Emperatriz de Francia, que quizá les suene más.

Aquí tienen el sarcófago al completo para deleite de los amantes de la Escultura decimonónica.
Pero vayamos por partes porque no sólo del impresionante sepulcro de la Condesa Paca de Alba se alimenta el escondido panteón. Digo escondido porque su ubicación así lo requiere. El Panteón Alba fue situado en Loeches, una pequeña población entre Alcalá de Henares y Arganda del Rey, anejado al Monasterio de la Inmaculada Concepción, perteneciente a la orden de las Dominicas Recoletas y conocido por los lugareños como el convento grande.

Vista del Monasterio de la Inmaculada Concepción, situado en la Plaza de la Duquesa de Alba en Loeches (Madrid), edificio moderno, muy reformado, con portada original atribuida a Alonso Carbonell inspirada en el Monasterio de la Encarnación de Madrid.

El fundador del convento, el Conde-Duque de Olivares (descendientes de la Casa de Medina-Sidonia, sí, la de Guzmán el Bueno), quiso situar allí la cripta funeraria de su familia y precisamente allí descansan sus restos y los de sus descendientes hasta que por gracia de matrimonios entre la grandeza española el panteón pasó de ser de la Casa Ducal de Alba cuando Catalina de Haro y Guzmán -VI Conde-Duquesa de Olivares- y Francisco Álvarez de Toledo -X Duque de Alba- se casaron en el siglo XVIII. Supongo que muchos de ustedes, tras este mejunje de nombres y casas nobiliarias, entenderán porqué Cayetana Fitz-James Stuart, actual Duquesa de Alba, es la noble que mayor número de títulos ostenta del mundo.

Cuando fuimos de visita algunos vecinos se animaron a traspasar la austera verja que lo guarda como un tesoro recóndito para asombrarse con su sobria belleza.

La capilla que alberga al panteón, de factura actual, se inauguró en 1909. Aquí su imponente verja de entrada situada a la izquierda de la nave central de la iglesia.


Como hemos mentado más arriba la construcción del convento data de la época del Conde-Duque de Olivares, para ser exactos del año 1640, pero fue Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó de Portocarreño y Ossorio, XVII Duque de Alba y padre de la actual Duquesa, el que promovió una obra de ampliación y mejora del convento el pasado siglo para situar allí el homenaje póstumo a sus antepasados, sobre todo a sus padres (su madre doña Rosario Falcó fue quien costeó la obra), su lugar de reposo eterno y el de sus descendientes.

El doctor Gregorio Marañón, en su libro El Conde-Duque de Olivares. La pasión por mandar, describe el edificio como "(...) a pesar de haber sido restaurado por su actual propietario el duque de Alba a finales del siglo XIX, es un edificio modesto, de un solo piso con cuadras subterráneas, como era costumbre entonces, el exterior humilde sin el menor adorno, y el interior también; con un zócalo de Talavera que recorría todas las habitaciones, algún tapiz viejo y una gran huerta". Aunque cierto es también que en tiempos, antes de las invasiones napoleónicas, albergó una gran colección de 217 obras pictóricas (entre las cuales destacaban autores como Rubens, Bassano, Veronés, Tiziano, Tintoretto e incluso algún Miguel Ángel) que fue repartida tras las mismas por diferentes museos europeos.

Pero centrémonos ahora en lo que a este blog atañe, esto es, la antropología funeraria.
Visión general de los dos de los tres lóbulos que componen la capilla que alberga el Panteón de los Alba.
La obra de ampliación fue encargada al arquitecto Juan Bautista Lázaro de Diego que, influenciado en toda su obra por las corrientes historicistas y regeneracionistas imperantes en la época, proyectó una luminosa y amplia capilla con ábside trilobulado, donde se componen hileras de sarcófagos en mármol negro con inscripciones en bronce dorado al fuego que nos hacen irremediablemente remitirnos al Panteón Real de San Lorenzo de El Escorial.


Un pequeño altar de mármol blanco flanqueado por sillas castellanas tapizadas en rojo con sus correspondientes reclinatorios decora el lóbulo central de la capilla.







Pero sin duda la pieza que más atrae de todo el conjunto funerario es el imponente sepulcro de la Condesa de Montijo Francisca de Alba, mandado hacer por su hermana Eugenia, para albergar los restos de la entonces Duquesa de Alba.  En el año 1867 -siete años después de la muerte de Paca de Alba- el mausoleo de la Casa Ducal de Alba iba a situarse en la finca que la emperatriz Eugenia poseía en Carabanchel (Madrid) y a tal fin se mandó llamar al arquitecto francés Eugène de Viollet-le-Duc que con un lenguaje ecléctico y alejado del racionalismo mezcló en sus planos elementos medievales junto con otros de raíces clásicas que, ¡oh!, nunca llegó a realizarse. Solo nos quedó el sepulcro que hoy mostramos y que se trasladó al actual panteón de Loeches como muestra de la grandiosidad que iba a construirse.

Viollet-le-Duc se asoció con el escultor francés Jean Baptiste Auguste Clésinger, yerno de la escritora George Sand, por mostrar una nota curiosa de su biografía, y alborotador social gracias a su evocadora escultura Mujer Mordida por una Serpiente que podemos ver hoy en día en el Museo de Orsay (París, Francia) para la realización del sarcófago de la hermana de la emperatriz (nota informativa sobre la errata al nombrar al autor del sepulcro en el presente post).


Nos encontramos ante un sepulcro con figura yacente recostada sobre múltiples almohadones y colchas de fina hechura, desclaza con las piernas cruzadas que porta en su mano izquierda sobre el pecho una cruz y en su mano derecha un ramillete de flores. El pelo de la Condesa está suelto, pero se le intuye un madroño que adornaría una coleta en ese momento deshecha.

Detalle de la mano derecha portando una cruz.
La mano derecha sobre un lecho de flores sencillas y de corte campestre que están encima de las colchas ricamente decoradas.

El rico trabajo del cabello semisuelto que podemos apreciar en la foto de arriba nos sorprende con un madroño que posiblemente recogería una coleta al modo de los trajes regionales madrileños de la época de Francisco de Goya. ¿Quizá un guiño a la relación que se supone mantuvo el pintor aragonés con la Casa Alba?

El sarcófago cuadrado, decorado con los escudos de armas de las familias Alba y Montijo a cada uno de los lados, está flanqueado por cuatro angelitos pequeños que miran hacia el cielo como si condujeran sus pequeños ojos a través de la lucernaria que provoca una iluminación puntual sobre el conjunto escultórico.
Como si de un foco de luz expositiva se tratara la linterna que se abre en el techo de la cúpula dota al mármol blanco de una especial luminiscencia que contrasta con el mármol negro del resto de sepulcros.
El blanco parece más blanco gracias a la estudiada luz natural del lugar y los detalles en la vestimenta se vislumbran con mayor facilidad gracias al contraste que proporciona el juego de luces.



Detalles de los cuatro angelitos custodios que guardan el féretro de la Condesa de Montijo.
Como nota curiosa al conjunto del panteón, aunque más bien del convento al completo, en época de la Guerra Civil Española el lugar se transformó en cuartel y por suerte los bonitos sepulcros no fueron profanados (cosa que no ocurrió con los bellísimos mausoleos de la Sacramental de San Isidro en Madrid). Incluso llegó a albergar todo el oro del Banco de España en algún momento de la contienda. Pero lo más simpático de todo este asunto es que en la bajada a la antigua cripta (la de la Casa de Olivares) uno de los milicianos realizó unos dibujos a carboncillo de corte propagandístico que aún se conservan y que se podrían ver si se pudiera visitar hoy en día dicha cripta. ¿Verdad o leyenda?

Me dirán que después de ver las fotografías y de leer esta entrada no les apetece desviarse un poquitín en su camino por la A2 para acercarse hasta Loeches, ¿no?

Monasterio de la Inmaculada Concepción
Plaza de la Duquesa de Alba, s/n
28890 Loeches • Madrid
T_  91 886 70 57
H_  L a S de 10:00 a 13:30 h/ 16:30 a 18:30 h. D de 11:00 a 13:30 h/16:30 a 18:30 h.
(Tienen que bajar unas escaleritas que hay al lado del torno del convento y golpear en la puerta para que la encargada pueda abrirles las verjas del panteón. No hay visitas guiadas y es, a priori, gratuito.)

Sugerencias para usted

26 comentarios

  1. Que entrada más esperada, completa, documentada y funerariamente hermosa. ¡Pedazo de panteón!
    Ya lo tenía fichado para una futura visita, pero ahora, gracias a tus fotos, tengo otra razón más para ponerlo en la lista.

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  2. Subscribo lo anteriormente dicho por Lilith.

    Te ha ido de un pelo y un viaje que no te destripásemos el tema de la entrada.

    De todas formas tengo que reconocer que no habíamos descubierto a la "misteriosa mujer de los pies descalzos" y eso que habíamos visto un montón de fotos, pero ninguna como las tuyas.

    Es un placer leerte.
    Un saludo.

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  3. Pues sí que es un panteón muy bonito, Lilith, y eso que no es nada emperifollado, que las paredes son de un blanco que asusta y demás, pero tiene un no sé qué qué sé yo que engancha. ¿Tal vez el impresionante sarcófago de Clésinger? Cuando decidáis a acercaros, yo os acompaño de mil amores. A ver si así hacemos un poco de pressing y nos enseñan la cripta, lugar vetado por completo.

    Viendo solo los pies era muy complicado averiguarlo, Ksawery. ¿Cuánta cantidad de estatuas yacentes de mármol blando descalzas habrá en el mundo? Seguro que menos que copias de la ángela Oneto, pero también serán muchas.

    Un placer veros por aquí. :-D
    Besotes.

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  4. Por primera vez "piso" tu blog, nos encontramos en el Face:-) (soy Marina García)
    Me ha encantado tu entrada, muy trabajada y para redondear unas fotos geniales, del pie etc. :-)
    eL Panteón me ha dejado sin palabras ¿una tremenda belleza!
    Ya no te pierdo ojo.
    Besos

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  5. Pues para mí es un honor que pises esta casa, Mar, porque yo leo tu blog desde que lo descubrí, no hace mucho también hay que decirlo, pero tengo buenos maestros tanto blogueros como facebookeros y gracias a todos vosotros estoy aprendiendo lo que nunca en cuanto a arte funerario. ¡Emocionada que estoy! Ya te localicé con tu nombre real. :-D ¡Bienvenida, Mar y gracias por el cumplido! No dejes de visitar el panteón a la mínima ocasión que tengas. Créeme que las fotos no le hacen justicia, es impresionante.

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  6. ¡No conocía este blog! :O

    Qué sorpresa, madre mía...

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  7. Portorosa, eres más que súper bienvenido y por supuesto puedes comentar y aportar toda la información que tengas al respecto. Aquí venimos a aprender cada día un poquitín más sobre antropología funeraria.

    Un besazo grandísimo.

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  8. Queridos lectores:
    el artículo que acaban de leer tiene un error muy importante respecto al autor del sepulcro de María Francisca Palafox Portocarrero y Kirkpatrick ya que no es Jean Baptiste Auguste Clésigner sino Charles Gumery quien lo realizó. En este post lo explico con más amplitud.

    ¡Mil perdones!
    Calamity.

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  9. Ayer 2 de Junio de 2013 visite este panteón al que llegue por casualidad. La cripta estaba abierta y los dibujos no son una leyenda, allí están aunque no sé determinar si son de la época que pretenden por falta de conocimientos. Aparentemente sí

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  10. Ay, Carlos, ¡qué envidia cochina me da! Cuando yo fui la tenían cerrada a cal y canto y era imposible ver nada. Estoy relativamente cerca de Loeches, pero no sé si podré acercarme a verlos. Lo intentaré...

    Gracias por su comentario.
    Cal.

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  11. ME QUEDÉ A UN PELO DE CONOCER LOS MURALES DE MI GRAN AMIGO FERNÁNDO CALDERÓN.

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  12. ¡Hola, Guillermo!
    Pues merece la pena acercarse hasta el monasterio loechense tanto por el espectacular panteón ducal como por los murales de Calderón. Y luego darse un paseíllo por el pueblo.

    Gracias por su comentario, Guillermo. Hoy es un día especial para este lugar, que puede ser que reciba un nuevo morador (moradora), aunque no lo creo.

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  13. Doy fe que merece la pena la visita a este lugar, cuando menos sorprendente. Parte de las cenizas irán a Los Gitanos de Sevilla, el resto...???

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  14. ¿A que sí merece la pena ir hasta allí? Llevo todo el santo día fuera y aún no sé si parte de las cenizas irán al panteón ducal... Siempre he pensado que no. La última voluntad de la duquesa expresaba el deseo de reposar eternamente en la conocida como iglesia del Cristo de los Gitanos, pero no sé si el protocolo del ducado lo permitirá.

    De todas formas la nobleza tiene la extraña manía de moverse mucho después de muertos. Raro es encontrarse con un finado de alta alcurnia que no haya estado inhumado en varios sitios.

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  15. Esther Sánchez del Castillo21 de noviembre de 2014, 14:43

    Comentario muy bien redadactado y con un contenido muy interesante que invita a realizar una parada en este interesante lugar.
    En cuanto al lugar definitivo de las cenizas de la finada Duquesa será: parte en el Panteón Ducal y parte en la Iglesia del Cristo de los Gitanos como ella quería.... lo acaba de decir su hijo Fernando.

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  16. Sin duda le gustará, Esther. Se respira una atmósfera singular. El blanco es frío y el negro solemne. Y luego está el sepulcro de Paca que, sin lugar a dudas, es el que acapara el sentido de la vista.

    ¡Gracias por el comentario y por la información! Otra de las manías de los nobles suele ser el repartir cachitos de sí mismos por varios lugares. Aunque la palma en este sentido se la llevan los santos y los beatos. :-)

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  17. Descansa en Paz Duquesa, 'Polvo somos y al Polvo volveremos..."

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  18. Al ver las imágenes, el primer Ángel me recuerda al malogrado hijo de la hermana de Paca de Alba, Luís.
    Puede ser ?

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  19. ¡Hola! Pudiera ser porque cuando hablé con el archivero de la Casa de Alba para hacer este post, dijo que los ángeles que custodian las esquinas del lucillo son retratos de familiares. Me dio los cuatro nombres, de hecho, pero no los apunté (con los nervios) y se me olvidaron por el camino, ay :-(

    ¡Gracias por comentar, Dunna, y bienvenida!

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  20. ¡Hola! Buscando información sobre el panteón me he topado con tu entrada. Estoy realizando mi proyecto de fin de carrera sobre él pero no encuentro muchas fuentes, ¿me podrías decir dónde la has encontrado? ¡Gracias!

    Por cierto, me he enamorado de tu blog :)

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    1. ¡Hola, Pink Lady!
      Uff, escribí este texto hace un montón y no recuerdo exactamente las fuentes de consulta (al comienzo no conservaba ni escribía el apartado de bibliografía y documentación).

      De todas formas te comentó que hablé con el archivero de la Casa Ducal de Alba, me desplacé hasta Loeches y pregunté a todo bicho viviente que estuviera por allí y Carlos Saguar Quer -experto máximo en arte funerario- me sacó de un error en cuanto a la autoría del sepulcro de Francisca Portocarreño (te dejo aquí el link a la fe de erratas).

      Estaré encantada de conocer más en detalle tu proyecto y ayudarte en lo que me sea posible. Si quieres y te apetece, puedes escribirme un email (missscalamity@yahoo.es) y hablamos con más tranquilidad del tema, ¿vale? Este panteón también es muy especial para mí.

      Saludos y gracias por el piropo. (•^_^•)
      Cal.

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  21. Es extraño que la última duquesa de Alba no esté enterrada en Loeches, pero Jose-Luis de Vilallonga (y mucha gente lo sabe) escribió un artículo diciendo que ella no era la hija biológica de Jacobo Fitz-James Stuart y Falcó, duque de Alba. Creo que el retrato del padre biológico de Cayetana de Alba se conserva en el palacio de Liria.

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    1. ¡Gracias por tu comentario, Anónimo!
      Tengo entendido que a Cayetana de Alba no le gustaba el ambiente que despide la cripta de Loeches, quizá poco acogedora y fría, y por eso no le apetecía pasar allí los restos. La verdad es que no lo sé a ciencia cierta. :-)

      Y de temas paterno-nobiliarios, uff, todavía sé menos :-D Puestos a pensar, así a vuela pluma, sobre la paternidad y la maternidad, el hecho de que seas biológico de alguien no significa nada más que ese alguien aportó un óvulo o un espermatozoide para que tú nacieras. Lo que pasa que esto en la realeza y el faranduleo se lo toman muy a pecho.

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    2. He visitado el panteón y efectivamente están allí, en Loeches, parte de los restos de DNA Cayetana, en la tumba central de la parte superior.

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    3. Pues ¡tendré que volver! Y de paso ir a Sevilla donde creo que está otro tanto del DNA de la duquesa de Alba :-) Muchas gracias por tu comentario, Anónimo.

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