De paseo por
Lo nuevo y lo viejo. El Cementerio de Nuestra Señora de la Montaña, Cáceres (España).
julio 31, 2018Hace años hice una lectura que causó una profunda huella en mí. Hace años leí El Elogio de la Sombra de Junichiro Tanizaki. Desde entonces empecé a apreciar el paso del tiempo por los objetos, por los edificios, también por las personas. No es que ahora desdeñe la novedad, pero ya no me deslumbra tanto su pompa y artificio como antes (o eso quiero creer).
Cuento esto porque cuando salí del Cementerio de Nuestra Señora de la Montaña, el principal de la ciudad de Cáceres, no pude por más que recordar al escritor nipón y sus palabras sobre la pátina. Pocos sitios que la abajo firmante haya visitado muestran una diferencia tan abrumadora entre su parte vieja, decimonónica, y la moderna, inaugurada en el presente siglo. Y ¿saben qué les digo? que yo, sin dudar ni un solo segundo y a pesar del trato que el paso del tiempo y la desidia le han causado, me quedo con la antigua.

